He visto profesionales brillantes quedarse atrás por dejar de aprender, y personas modestas volverse imprescindibles por su curiosidad.
Aprender no siempre significa estudiar un posgrado. A veces es leer con atención, preguntar sin miedo o rodearse de gente distinta.
La vigencia se construye en pequeñas dosis diarias de curiosidad sostenida.



